La Locomotora Alemana o El Tren de la Bruja.

La locomotora te la imaginas, la ves, como un vehículo estilizado que suavemente engancha una serie de vagones a los que conduce a elevada velocidad atravesando valles, montañas, sumergiéndose bajo el mar para emerger a la otra orilla bajo una lengua y bandera distinta, cruzando altísimos puentes sobre hilillos de azul. La locomotora es lineal, rápida y su trayecto tan extenso como los políticos/ingenieros consideren oportuno.

La sabiduría consiste en saber analizar y extraer las consecuencias a las experiencias que vivimos, en otras palabras usar la inteligencia sobre nuestras experiencias de las que extraer conclusiones y reflexiones que aumenten nuestro entendimiento.

Se da el caso que algunas hechos no pasan conscientemente por nuestro microscópio inteligible, por lo que en ese momento no somos capaces de almacenar en nuestro disco duro ese item con la clasificación de experiencia; sólo a veces, al cabo de los años tenemos un destello de aquel recuerdo y recuperamos la conciencia de la experiencia.

De pequeño, por ejemplo, recuerdo El Tren de la Bruja.

En las fiestas locales, paréntesis festivos para adultos adocenados y aborregados, existe siempre un espacio mágico dónde los menores encuentran su realidad soñada; carruseles de hermosos caballos, coches que pueden conducirse y aprender a esquivar topetazos o  especializarse en darlos, auténtica escuelas de conducción para los Alonso y Hamilton del día de mañana, norias gigantes, mujeres barbudas, espejos que deforman la realidad o que simplemente permiten entrar dentro de ella, luces de colores, música machacona, algodón dulce, tómbola con la muñeca chochona, la abeja Maya o el Bob Esponja . . . . . . .  y,  El Tren de La Bruja, una atracción no especialmente atractiva, pero de obligada visita diaría, que consistía, hablo de mis recuerdos infantiles,  en una vieja y super decorada locomotora de vapor que arrastraba a una media docena de pequeños vagones a traves de un circuito circular en el que más de la mitad de él se encontraba dentro de un oscuro, tenebroso y terrorífico túnel en el que mientras el tren te conducía por allá dentro, te encontrabas con extraños y amenazantes personajes, como hombres sin cabeza, zombies, arañas y murciélagos  que te rozaban la cara, ahorcados, vampiros asomando de sus tumbas, esqueletos bailando, y hasta un extraño hombre con mirada amenazante al que llamábamos el hombre del saco. Pero lo mejor, lo más espeluznante de la atracción de la que tomaba su nombre era una bruja, sí, una bruja, una bruja con pololos bajo la falda para aparecer sobre nuestras inocentes cabezas cada vez que el tren salía del túnel y atizarnos  escobazos limpios como peaje obligado por respirar y sentir la luz, el colorido y la libertad  unos breves instantes antes de volver a entrar en el cada vez más terrorífico túnel, una y otra vez.

El tren de la bruja, entra y sale del túnel una y otra vez, cíclicamente como diría un economista, su misión es arrastrarte a la oscuridad donde anida el terror y sacarte al aire fresco, limpio, colorido y musical a cambio de recibir escobazos de la bruja Merkel que apostada en la boca de salida te reclama el rescate por devolverte al mundo feliz del Nobel Milton Friedman; nada más falso, el circuito fue creado para que en cada vuelta tu energía económica se contraiga más y más y que con la falsa ilusión de que la próxima será tu última visita al túnel de la miseria, continúes una y otra vez cediendo una nueva ración de tu “energia económica”, de tus derechos, de tu libertad de ser humano, la próxima será la última, tengo que ceder ahora para poder abandonar este remolino sin fin, una y otra vez te haran una nueva vuelta de tuerca, has quedado atrapado en el terror y harás cualquier cosa por salir de él, crees que cediendo lo conseguirás, pero, ¿ no te das cuenta ? , esas vías no se van a mover, has caído en un shock que no permite ver que ya no eres sino un esclavo a mayor gloria del neoliberalismo económico.

Ah! , por cierto, el indivíduo que escondido en el túnel confundía con el hombre del saco era en realidad un agente financiero, inocente ayer, inocente hoy.

Re editado el 05/04/12.-

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